jueves, 16 de febrero de 2006

Munich: Spielberg vuelve al drama


Una nominada más llega a la cartelera limeña y en esta oportunidad viene de la mano de Steven Spielberg y la genial muestra de la violencia terrorista en Munich.

Las Olimpiadas de 1972 en la ciudad alemana de Munich se habían caracterizado por ser las olimpiadas de la paz y la tranquilidad para los deportistas de todo el mundo, pero el 5 de setiembre se vieron amenazadas por el ingreso de ocho terroristas palestinos, que ingresaron a la villa olímpica, mataron a dos deportistas isralíes y secuestraron a otros nueve. Ante la petición de los terroristas de escapar en helicópteros dentro del aeropuerto alemán, la policía termina por hacer un feroz y crudo ataque, que termina con la muerte de los deportistas que habían sido secuestrados.

Después de lo sucedido, el Mossad, agencia de inteligencia de Israel, decide eliminar a los responsables de la masacre de Munich y contrata a Avner (Eric Bana), para que junto a otras cuatro personas, elimine a los once terroristas palestinos que están en la mira por lo de las olimpiadas.

Pasando por varias situaciones de peligro extremo y en donde todos pelean contra todos, este grupo de personas que ahora no tienen identidad ni seguridad por sus actos, irán en busca de estos terroristas y sufrirán las consecuencias de un trabajo que nadie quisiera tener.

Spielberg no volvía al drama histórico desde que en 1993 mostró al mundo su versión del Holocausto en “La Lista de Schindler”, película por la que ganó un Oscar a mejor director y por la que se liberó de ser un director completamente comercial, para demostrar que simplemente es un gran director. Ahora nos trae “Munich” y lo hace con 30 años de experiencia cinematográfica detrás de él.

La violencia es extrema y atemorizante. La personalidad de los personajes se conoce desde el primer momento que están juntos alrededor de una mesa, comiendo. Eric Bana hace de Avner un personaje bueno, calmado, pero que poco a poco, pierde lo que fue al comienzo para convertirse en algo fuera de él, algo que solo puede lograr el hecho de estar cerca de tanta muerte y de tanto odio. Sus compañeros (Daniel Craig, Ciarán Hinds. Mathieu Kassovitz y Hanns Zischler) hacen de este equipo algo sólido, cada uno con diferentes aptitudes y actitudes, que se ven fortalecidas por una trama y un ritmo digno de alabarse.

La cámara está totalmente presente en las situaciones, primeros planos llenos de carga emotiva y planos largos, muy largos, que reflejan la necesidad de contar algo importantes y que no distraen con innumerables cortes de edición.

La música a cargo del extraordinario John Williams nos transporta a ese mundo de violencia y desastre que es el terrorismo y mucho más cuando se trata de una guerra que tiene todos los años del mundo, la guerra entre palestinos y judíos. Voces árabes, acompañada de detalles clásicos y violines, hacen que la música te de el ambiente perfecto en Munich.

Con esta película, Steven Spielberg otra vez tiene algo que decir con respecto a la historia que vive la religión a la que él pertenece, la judía. “La lista de Schindler” y “Munich” tal vez sean sus más grandes obras, y no existe la menor duda de que Spielberg es uno de los mejores directores de la historia del cine.

3 comentarios:

Magaly Black dijo...

Munich es una muy buena película. Bastante objetiva y ciertamente atemorizante. La música es una genialidad y las actuaciones son excelentes. Eric Bana va en muy buen camino con su actuación. Bien Spielberg.

Rockin' dolls dijo...

Excelente película, la actuación de Eric Bana es sinceramente impecable, el deterioro del personaje durante la película es extraordinario, se puede sentir la paranoia y el estrés que sufre, Muy buena actuación, debería haber estado nominado al oscar como mejor actor.
La pelicula en si, es buena, aunque larga inecesariamente(al menos la sentí así) es una de las mejores peliculas que ha dirigido Spielberg.

Seba dijo...

Creo que la película muestra bastante bien que no existe gran diferencia entre uno y otro terrorismo (grupos palestinos y estado israelí), en cuanto a los métodos (más allá del poderío de uno y otro bando). Claro que la discusión del problema de fondo pasa bastante inadvertida.