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jueves, 29 de marzo de 2007

Pequeña Miss Sunshine: Un verdadero Road Movie

La ganadora del Óscar por Mejor Guión Original llega después de algunos meses a nuestras pantallas. “Little Miss Sunshine”, una tragicomedia muy original se estrenó en Lima.

Esta película cuenta la historia de una familia que vive en Alburquerque y cuenta con unos integrantes algo disfuncionales. El papá es un trabajador motivado que cree que siempre hay que ganar y que no hay nada que lo pueda hacer un perdedor. El abuelo tiende a drogarse de vez en cuando, pero aparte es el entrenador de su nieta Olive, una niña de siete años que tiene como su sueño más grande, participar en el concurso Little Miss Sunshine. El hermano mayor está haciendo un voto de silencio hasta entrar a la academia de pilotos. La mamá se podría decir que es la más normal, ya que ella quiere mantener la unidad y la tranquilidad en su familia, y el hermano de ella que ha llegado para quedarse con ella, ya que acaba de tener un intento fallido de suicidio. Todos ellos se embarcarán en una emocionante aventura camino a California, donde se da el concurso de Little Miss Sunshine, y a donde tienen llegar sea como sea, lo que los unirá o los separará más como familia, viajando todos en el último personaje de la película, una camioneta Volkswagen que les dará más un problema.

Este road movie tiene como eje central el camino que recorre la familia para llegar al concurso Little Miss Sunshine. En ese camino conoceremos las personalidades de los personajes, la unión de la familia en los momentos difíciles, las diferencias que hay entre ellos, y la perseverancia de llegar y cumplir sus objetivos, saltando obstáculos y cruzando ciudades.

Las actuaciones son las que le dan vida a esta cinta. Greg Kinnear es el papá y su actuación cómica/dramática es especial para el desenvolvimiento de la trama, ya que él es el que toma las decisiones en la familia. Steve Carrell es el tío que lucha contra su depresión y que encuentra tranquilidad y diversión en este viaje, además se sentirse acompañado y unido a la familia. Alan Arkin, ganador del Óscar por esta película es el abuelo que con su irreverencia provoca más de una carcajada. Toni Collette es la madre que quiere que todos estén tranquilos, que su hija llegue al concurso y sienta que cumplió su sueño más especial, y Abigail Breslin, es la niña que se roba el corazón del público con su inocencia, alegría y ganas de estar en el concurso Little Miss Sunshine.

Esta película tiene en un fantástico guión el logro de su realización. La trama es sencilla, solo es un paseo por la vida de estas personas y como entre problemas y discusiones, logran llevar una vida familiar con unión y amor entre ellos. Nos muestra que las diferencias existen, pero que la unión y la motivación por cumplir un objetivo, hacen que las cosas se hagan teniendo mucho éxito.

Definitivamente una película que vale la pena ver. No creo que su nominación al Óscar haya sido la más adecuada, pero que es una buena película y tiene un gran guión y un gran reparto, no hay ninguna duda.

lunes, 26 de febrero de 2007

And the winner is.... Óscar 2007

La 79va. Entrega de los premios de la Academia fueron entregados ayer, y como ya nos tienen acostumbrados, sorpresas van y sorpresas vienen.

Antes de comenzar la ceremonia, la crítica mundial daba por ganadora a Little Miss Sunshine, teniendo en cuenta que el año pasado, la menos favorita, Crash, se llevó el premio mayor, y que por estar nominada una cinta independiente, podía sorprender a todos. Mi corazón estaba con la obra maestra del gran Clint. “Cartas desde Iwo Jima” fue la mejor del año en mi humilde opinión. Inesperadamente pero sin causarme gran molestia, “Los Infiltrados” de Scorsese se llevó el premio, y la ceremonia acabo con un pequeño sabor a estafa, pero bueno, así es el Óscar.

Por otro lado, el director de la ahora ganadora recibió su tan esperado Óscar. Martin Scorsese fue elegido Mejor Director, y aunque esta película no ha sido la mejor de su carrera, ni de sus nominaciones, es bastante agradable ver en el escenario a uno de los más grandes directores de nuestros tiempos. Desde que entro Spielberg, junto con Lucas y Coppola, se sintió el triunfo del pequeño Martin en el teatro Kodak.

Hasta el 24 de febrero, Latinoamérica estuvo de fiesta, y México tenía muchos motivos para alegrarse, pero la Academia se quedó con sus preferidas, y “Babel” junto con Iñárritu no recibió nada, mientras que “El Laberinto del Fauno” brilló, pero no se pudo alzar con la estatuilla de Mejor Película Extranjera.

Esta ceremonia estuvo miles de veces mejor que la del año pasado. Ellen Degeneres cumplió como anfitriona, pero nada más. Todavía tenemos la esperanza de volver a ver a Billy Cristal en el escenario de los Óscar. Hay que recalcar que gran parte del éxito del espectáculo, era la buena actitud de los participantes, que disfrutaron desde el comienzo estar sentados ahí, y no tan rígidos y preocupados como los últimos años. Ha sido una ceremonia más ligera, con la participación de unos extraordinarios bailarines que hicieron de las sombras y de las películas, el espectáculo más impresionante de toda la noche.

En resumen, ha sido un buen año para el cine, una de las premiaciones más reñidas se han visto este año. La derrota de Eddie Murphy frente a un genial Alan Arkin, la alegría de Jennifer Hudson parada con su premio sin sentirse parte de ese sueño interminable, ver al pingüino de Happy Feet celebrar su triunfo, junto a las caras largas y tristes de los carritos de Cars, sonreír con el nuevo “peinado” de Jack Nicholson, ver como los premios de actor y actriz se quedaron en la predecible realeza y ser parte de la gran alegría de saber que Martin Scorsese por fin recibió su ansiada estatuilla dorada del tío Óscar.

Esperemos que este año hayan muchas más películas para disfrutar, y que cada vez sean más variadas, para que las ceremonias sean más peleadas y mucho más divertidas. Recordando al legendario Pepe Ludmir: “Nos vemos en el cine”.