Después de meses de espera, llegó a las salas limeñas la última película de Darren Aronofsky, protagonizada por Hugh Jackman y Rachel Weisz, bajo el nombre de “La Fuente de la Vida”.Normalmente me gusta empezar poniendo una pequeña sinopsis de la película que veo y suelo hacer estas reseñas valiéndome de mi propio entendimiento y memoria, pero lamentablemente en esta ocasión, tendré que guiarme de otras fuentes que tienen más clara la historia de esta cinta.
Tommy Creo (Jackman) vive en tres tiempos diferentes. El primero es Tomas, un conquistador español del siglo XVI que comienza su búsqueda de la Fuente de la Eterna Juventud, un árbol cuya esencia te hace acreedor a la inmortalidad. El segundo es el actual Tommy, un científico que busca la cura del cáncer, para poder ayudar a su esposa Izzi (Weisz), que padece de este mal. Y el tercero (y más complicado para mi) es el Tommy del siglo de XXVI, que tiene una apariencia de vida sobrenatural, desprovisto de cabello y con el mismo objetivo por cumplir. Las tres historias se unen en una verdad que es la de reconocer la vida, la muerte, el amor y el renacimiento.
Debo decir que después de ver el tráiler, pensé (equivocándome al máximo) que está película iba por otro rumbo, y lamentablemente lo que esperé con ansias, se vio destrozado en una hora y media llena de escenas sin sentido alguno, con una narración desordenada e ilógica, con una música apabullante y fuera de lugar, provocándome un sueño terrible desde los primeros quince minutos hasta que salieron los créditos.
Por un segundo pensé que por haberme quedado dormido no había entendido nada, pero mi bella acompañante me dijo al terminar la película, que no había nada bueno en la cinta y que no tenía sentido alguno, y más aún, que el director debería entrar a terapia para dejar de utilizar drogas que lo hagan escribir de esa manera. Yo sonreí, recordé lo poco que vi, y asentí con la cabeza en señal de aprobación a la crítica que acababa de escuchar.
Decidí ver la película en mi casa. Mi hermano la había comprado algunos días antes, pero yo quería esperar su estreno para “disfrutarla” en pantalla grande. Al momento de poner play en el DVD comenzó lo que para mí fue un desperdicio de vida. Todo lo que había visto en el cine, aumentó en un 200% su nivel de estupidez, porque eso es la película, una estupidez.
Yo sé que mucha gente es seguidora de las obras de Aronofsky, y he leído que para algunos esta es una obra de arte puro, y que se callen los que no entienden la idea de la película, ni lo profunda o emotiva que es, al tratar el amor de los protagonistas, con una idea de vida eterna. La verdad es que respeto a los que opinan así, pero si hemos visto la misma película, debemos ser conscientes de que las escenas no tienen sentido y que la película no llega a nada en ningún aspecto, y que esta cinta no tiene ni un punto para resaltar, cinematográficamente hablando.
Lo que más pena me dio es que Hugh Jackman participó en esta película, porque me parece que es un buen actor y que la mayoría de sus personajes ha sabido componerlos y manejarlos con mucho talento. Lamentablemente el desorden de las acciones y el caprichoso guión han hecho que este buen actor tenga en su curriculum esta participación.La crítica ha sido destructiva con La Fuente de la Vida. Aronofsky ha aceptado que tuvo problemas en la edición y que ha tenido que cortar mucho de lo que grabó, y que probablemente por eso, la historia no está bien contada o tiene muchas cosas que dejó en el aire y que muestran en el producto final, una cinta ilógica, aburrida y perfectamente olvidable.
Lo pensaré dos veces antes de volver a ver una película de Aronofsky, porque si no va a mantener el control de sus guiones, no podrá contar una buena historia. Atrás quedaron Requiem por un Sueño y Pi, porque ahora todos recordarán el fallido intento intento de cine que es La Fuente de la Vida.
